Robert Navarro Muñoz, un joven talento de 22 años originario de Barcelona, se ha convertido en una pieza fundamental para el Real Mallorca. Tras una etapa complicada en la Real Sociedad, aterrizó en Son Moix con la esperanza de relanzar su carrera. Con un contrato que finaliza este verano y la libertad de negociar con otros equipos, Robert confiesa que todavía no tiene claro qué hará. «No he decidido nada», asegura con sinceridad.
Un ambiente acogedor y un equipo competitivo
«Estoy muy contento aquí», dice Robert al hablar sobre su experiencia en el club balear. Desde su llegada, tanto él como su familia han sentido el apoyo del equipo y la afición. La primera vuelta fue brillante, aunque reconoce que hubo momentos difíciles. Pero ahora, está convencido de que están trabajando bien y pueden aspirar a más: «Hemos demostrado que competimos contra todos los equipos, entonces… ¿por qué no soñar con Europa?» Su entrenador, Arrasate, ha sido clave para darle esa confianza necesaria para brillar en el campo: «Desde el primer día me dio muchas oportunidades y eso se siente».
A pesar del interés mostrado por otros clubes durante el pasado verano, Robert decidió quedarse en Mallorca y ahora se siente orgulloso de su elección. «Todo se hizo rápido cuando surgió la oportunidad del Mallorca. Estoy feliz aquí», cuenta con una sonrisa. Además destaca cómo le sorprende cada día lo fácil que es trabajar en Son Bibiloni gracias al gran ambiente que hay entre compañeros y staff técnico.
A medida que se acerca el final de la temporada y las decisiones sobre su futuro deben tomarse pronto, Robert sabe que no quiere apresurarse: «El europeo sub-21 también está a la vista; quiero dar lo mejor de mí aquí primero». De momento sigue disfrutando del fútbol mientras espera a ver cómo evoluciona todo: «El Mallorca es definitivamente una posibilidad».