La noche caía en Las Palmas y, mientras Diego Martínez se retiraba del campo, llevaba consigo un sabor agridulce. Su equipo había plantado cara al Barça, pero el resultado no reflejaba todo el esfuerzo realizado. Con una mezcla de orgullo y frustración, el entrenador reconocía que habían hecho un buen partido, pero lamentaba la falta de eficacia en las áreas. «Por un lado, está nuestro rendimiento; por otro, el resultado. Nos ha faltado ese acierto que tanto necesitamos», confesó, casi con nostalgia.
Un camino lleno de desafíos
Y es que el técnico no podía evitar sentir dolor por el resultado final. «Necesitamos sumar puntos para alcanzar nuestros objetivos y eso nos dará confianza», afirmaba con determinación. El equipo había demostrado garra ante un rival complicado como el Barcelona; sin embargo, la cruda realidad era que los goles seguían sin llegar. «Es crucial ser más eficaces si queremos dar un salto cualitativo», continuó Martínez mientras reflexionaba sobre las decisiones arbitrales que también parecían haberse puesto en su contra.
Sobre la polémica del penalti anulado, opina que es cuestión de interpretación: «Ojalá que en lo que queda de temporada tengamos alguna decisión favorable». Y así, entre cambios estratégicos y tácticos, recordaba la importancia del equilibrio dentro del equipo y cómo cada jugador cuenta a la hora de enfrentar estos momentos difíciles.
Martínez sabe que esto es solo el comienzo de una etapa decisiva en la competición. «Hemos tenido un mejor rendimiento en los últimos partidos aunque los resultados digan lo contrario», aseguraba convencido mientras pensaba en los desafíos venideros: Girona y Villarreal esperan a la vuelta de la esquina. A pesar del ambiente crítico alrededor del club, él sigue firme en su creencia en el equipo: «Ya hemos superado situaciones complejas; este grupo tiene fuerza para seguir adelante».