En un mundo donde el fútbol es más que una pasión, la UEFA se enfrenta a un reto monumental: la escasez de árbitros. Como si de un viaje peligroso se tratara, la situación es alarmante. Imagínate recibiendo una oferta como aquella famosa del explorador Shackleton para ir al Polo Sur, pero esta vez es para pitar partidos en campos de fútbol. Sin embargo, la respuesta no ha sido la esperada; mientras que en su día muchos valientes se lanzaron a la aventura polar, hoy parece que ser árbitro no está en la lista de deseos de nadie.
Un llamado a la acción que queda sordo
La UEFA ha lanzado su campaña “¡Sé árbitro!”, intentando suavizar el mensaje y atraer nuevos talentos al arbitraje. La realidad es dura: se estima que hacen falta unos 40.000 nuevos colegiados cada temporada para mantener el equilibrio en el ecosistema futbolístico europeo. A pesar de contar con cerca de 277.000 árbitros censados en toda Europa, el problema radica en los jóvenes aspirantes que están desapareciendo como agua entre los dedos.
No son tiempos fáciles para quienes tienen el silbato en mano. Cada fin de semana, los árbitros aficionados enfrentan situaciones peligrosas y una presión constante por parte del público y jugadores. En España, este fenómeno ha llevado incluso a suspender jornadas enteras por las agresiones sufridas por los colegiados en categorías inferiores. ¿Qué nos está pasando? ¿Por qué hay tantísimo miedo?
Roberto Rosetti, director de arbitraje de la UEFA, lo dice claro: “Para ser árbitro necesitas ser fuerte y tener coraje”. Sus palabras resuenan con fuerza porque ser joven y tomar decisiones bajo presión no es fácil; sin embargo, también reconoce que esto puede ser un gran aprendizaje vital.
Aquí estamos nosotros, cuestionándonos si realmente merece la pena entrar en este campo tan complicado o si será mejor mirar hacia otro lado. El futuro del arbitraje depende de ello: ¿podrá esta nueva campaña despertar vocaciones entre nuestros jóvenes? Solo el tiempo lo dirá.