El Real Madrid ha dejado claro que no está dispuesto a ceder su trono. Con cinco victorias consecutivas en la Champions y un triunfo contundente ante el Manchester City, los de Ancelotti han demostrado que están más vivos que nunca. No solo se trata de ganar; se trata de hacerlo con autoridad. La celebración de los jugadores tras cada uno de los goles de Mbappé al City fue un espectáculo en sí mismo, dejando claro que el campeón tiene mucho que decir en esta competición.
Una remontada épica
Sin embargo, este camino no ha sido fácil. El inicio de la Champions fue complicado para el conjunto blanco, que se vio atrapado en posiciones poco halagüeñas después de sumar solo seis puntos en las primeras cinco jornadas. Pero esa situación crítica encendió una chispa dentro del equipo, llevándolos a darlo todo y comenzar una remontada espectacular. Ganaron partidos decisivos como el enfrentamiento contra la Atalanta y dejaron atrás a equipos como Salzburgo y Brest, asegurando así su lugar entre los mejores.
Y llegó la hora de la verdad: un cruce inesperado contra el formidable Manchester City. En juego estaba mucho más que un pase a octavos; era una batalla entre titanes favoritos al título. El Madrid no solo superó esa prueba con creces, sino que volvió a marcar territorio demostrando su experiencia y garra.
Ancelotti lo tenía claro: «Hemos jugado muy bien», decía satisfecho tras el partido. Su visión se hizo realidad cuando vio cómo sus jugadores ofrecían un espectáculo brillante tanto en defensa como en ataque. Y Guardiola, nada menos, tuvo palabras de elogio: «Me he encontrado al mejor Madrid de los últimos años».
Así es como el equipo se planta firme en la lucha por revalidar su título europeo. Ahora esperan rival para continuar con esta escalada triunfal que promete emociones fuertes y fútbol del bueno.