En el corazón de Nervión, el Sevilla FC está decidido a dejar atrás las tensiones que han empañado las últimas semanas. Con un aire de unidad palpable, Xavier García Pimienta, el presidente José María del Nido Carrasco y el director deportivo Víctor Orta se reunieron ayer tras un intenso entrenamiento en la ciudad deportiva. La charla entre ellos, visible ante las cámaras, reflejaba una calma que contrasta con los rumores que han circulado recientemente.
La presión en aumento
Afrontan una situación delicada: este domingo visitarán al colista, el Valladolid, y necesitan desesperadamente reencontrarse con la victoria para alejarse de los peligrosos puestos bajos de la tabla. Sin embargo, no todo es tan sencillo. En las últimas dos semanas, la atmósfera ha estado cargada de nerviosismo. Tras cerrar el mercado de fichajes sin grandes novedades y con un equipo que no termina de despegar, García Pimienta expresó su frustración en rueda de prensa. Sus palabras resonaron más allá de lo esperado y pusieron a la directiva bajo una luz poco favorable.
“No podemos permitirnos este tipo de declaraciones”, comentan desde dentro del club. La directiva entiende que hay temas que deben discutirse internamente y resaltan que hicieron lo posible dentro de sus limitaciones económicas y del contexto del mercado invernal. A pesar del desencanto inicial del técnico catalán sobre la plantilla corta –incluso llegó a mencionar la posibilidad de tener que jugar él mismo si salía Juanlu– ahora suaviza su discurso: “Estoy satisfecho con lo que tenemos; esta plantilla es comprometida”.
Pimienta tiene claro que no hay mejor medicina para sanar estas heridas abiertas que sumar victorias. Desde aquella victoria brillante contra el Girona el 18 de enero, parece que todo ha ido cuesta abajo. Ahora tienen una oportunidad dorada ante un Valladolid muy necesitado; cuatro derrotas en cinco partidos son un mal bagaje para cualquier equipo y el Sevilla podría aprovecharlo al máximo.