Sergio Álvarez, ex portero del Celta, ha compartido su experiencia en la directiva del club bajo la presidencia de Marián Mouriño. Tras una carrera de 14 años defendiendo la portería celeste, este exjugador se ha adentrado en un mundo nuevo que le resulta apasionante. «Parece que fue ayer cuando comenzaba en este nuevo proyecto. No es lo mismo verlo desde fuera», comenta con nostalgia y satisfacción.
Un cambio necesario y rápido
En sus declaraciones, Sergio destaca cómo el club ha dado un giro radical en poco tiempo después de atravesar una etapa complicada. «Desde el principio, tuvimos claro que debíamos estar todos juntos y volver a nuestras raíces. Nos sorprendió lo rápido que conseguimos unirnos», confiesa. Este cambio no solo se ha notado a nivel institucional, sino también en la conexión con la afición, algo que él considera esencial para el crecimiento del Celta.
«Ahora Balaídos respira un ambiente diferente; hay apoyo constante antes y durante los partidos», señala orgulloso. También resalta la importancia de apostar por los canteranos: «Jugar en el Celta es único e irrepetible; hay que aprovechar cada oportunidad». Su mensaje llega claro: si estás preparado y trabajas duro, siempre habrá espacio para brillar en el primer equipo.