En la antesala de un partido crucial, Míchel, el entrenador del Girona, se mostró claro y directo sobre lo que su equipo necesita para superar al Getafe: agresividad y lucha en cada duelo. Después de una dura derrota ante el Bilbao, Míchel analizó a fondo la situación actual del equipo. Aunque reconoce las dificultades, también ve motivos para el optimismo con la recuperación de jugadores clave como Miguel, Arnau y Miovski.
El reto del Getafe
El técnico no escatima en elogios hacia Bordalás y su manera de dirigir al Getafe. “Tienen un ritmo que incomoda a cualquiera”, asegura Míchel, subrayando la capacidad del rival para presionar eficazmente y ganar duelos individuales. Para él, será fundamental que sus chicos sean valientes, muevan rápido el balón y busquen esos espacios vitales en ataque.
Míchel dejó claro que su objetivo inmediato es asegurar la permanencia lo más pronto posible. No obstante, también siente que tiene plantilla suficiente para soñar con Europa. Pero eso queda en un segundo plano mientras se enfocan en conseguir los 40-42 puntos necesarios. “Hay que ir paso a paso”, repite con determinación.
A medida que se acerca el encuentro, Míchel se aferra a la idea de unidad: “Nuestra afición es nuestro jugador número doce; juntos somos más fuertes”. La ambición está clara: no solo quieren competir; desean hacerlo con garra.