En el mundo del fútbol, los sueños y las decepciones pueden suceder en un abrir y cerrar de ojos. Eso le ocurrió a Borna Barisic, el nuevo lateral izquierdo del Leganés, quien apenas había tenido tiempo para disfrutar de su presentación cuando se vio obligado a abandonar el campo. Solo siete minutos bastaron para que su primera aparición se convirtiera en una amarga experiencia.
Todo comenzó con la emoción palpable de su llegada, un jugador cedido por el Trabzonspor que prometía ser la solución a las carencias defensivas del equipo pepinero. Sin embargo, la alegría se tornó rápidamente en desilusión cuando, tras un desafortunado giro, Barisic cayó al suelo con gestos evidentes de dolor. Su rodilla no soportó el peso y tuvo que retirarse cojeando.
Una historia de oportunidades truncadas
La imagen de Barisic sentado en el banquillo, con la cara marcada por la decepción, es lo que más duele. El croata había jugado solo nueve partidos en la Liga turca antes de llegar aquí y todos esperaban que fuera ese revulsivo necesario. Pero ahora, después de tres meses esperando la recuperación de Enrik Franquesa, el Leganés vuelve a estar sin su única opción natural en esa posición.
Frente a esta situación crítica, Borja Jiménez se vio forzado a improvisar una vez más; Altimira ocupó la banda izquierda mientras Juan Cruz tuvo que hacer malabares como lateral derecho. La estrategia no funcionó como se esperaba y el Valencia no tardó en demostrarlo al marcar dos goles consecutivos que dejaron al Leganés contra las cuerdas.
A medida que avanza esta temporada 2025, parece claro que las carencias defensivas son un lastre pesado para los pepineros. Este inicio tan complicado solo nos deja pensar cuánto tendrán que luchar para mantenerse lejos del descenso. Y así continúa la historia: entre ilusiones perdidas y nuevos intentos por salir adelante.