El pasado fin de semana, el estadio Santiago Bernabéu se convirtió en un escenario de emociones desbordadas. Allí, Julián Alvarez, con la tranquilidad de un campeón del mundo, se plantó frente a Courtois y lanzó un penalti a lo Panenka que resonó en las gradas como una declaración de intenciones. Con este acierto, ya suma nueve goles de diez intentos desde los once metros en su carrera profesional, y qué mejor forma de demostrarlo que ante el eterno rival.
Frialdad y talento en un momento crucial
En ese instante, el ambiente era tenso; la afición del Madrid no dejaba de animar mientras Courtois intentaba hacerse más grande bajo los tres palos. Los recuerdos del penalti fallado por Griezmann aún estaban frescos, y todos contenían la respiración. Pero ahí estaba Julián para llevarse los aplausos. Con una calma admirable, transformó esa pena máxima como si fuera algo cotidiano.
No solo es un especialista desde el punto fatídico; Julián ha demostrado ser un verdadero goleador. En lo que va de temporada ha acumulado 17 tantos vistiendo la camiseta rojiblanca, superando incluso al propio Griezmann. Y lo hace sin perder la humildad ni la esencia que le caracteriza: siempre dispuesto a trabajar duro tanto en ataque como defendiendo su parcela.
Así que no nos queda más que aplaudir esta actuación estelar de La Araña, quien sigue sorprendiendo con su capacidad para marcar goles decisivos y dejando claro que está aquí para quedarse. Un jugador cuyo porcentaje de aciertos es digno de mención: ¡90% desde los penaltis! Sin duda alguna, estamos ante uno de esos talentos especiales que hacen vibrar a toda una afición.