En un ambiente cargado de tensión, el Palmer Basket no pudo con el Melilla Ciudad del Deporte. Era una tarde importante en Son Moix, donde los locales se enfrentaban a un rival que ocupaba el último lugar de la tabla. Pero, contra todo pronóstico, los de Juani Díez cayeron 75-82, apretando aún más la zona baja de la Primera FEB en este crucial tramo final de temporada.
Un partido lleno de altibajos
Desde el primer cuarto, Melilla empezó golpeando fuerte, poniendo a los mallorquines a remolque. Aunque Joan Feliu trató de mantener al equipo en pie, no fue suficiente frente al buen acierto visitante que castigaba cada error defensivo. Sin embargo, Ander Urdiain apareció como un rayo desde la línea de tres puntos y logró que los locales terminaran el primer periodo perdiendo solo por uno (18-19).
En la segunda parte, el Palmer salió decidido a cambiar las cosas. Con Scrubb y Urdiain marcando el ritmo del juego, lograron ponerse por delante nuevamente. Pero Melilla respondió desde lejos y recuperó la ventaja en un vaivén constante. A pesar de las dificultades tras la lesión de Scrubb —que ya no volvería—, Izaw Bolavie se erigió como pilar interior para que los mallorquines siguieran luchando por mantener su ventaja al descanso: 39-37.
La reanudación trajo consigo más sorpresas. Un Palmer desconectado permitió que Melilla se adueñara del marcador rápidamente. Se comenzaron a escuchar alarmas cuando Scrubb cayó lesionado; sin embargo, el equipo local buscó aferrarse a su fuerza interna. Pero lo cierto es que dos faltas técnicas al banquillo del Palmer fueron el golpe final: Melilla aprovechó para tomar una ventaja que parecía insalvable.
Aunque Ángel Comendador intentó mantener vivo el sueño con algunos buenos minutos finales, la falta de acierto y errores defensivos fueron demasiado pesados para superar esta barrera. Al final del día, los mallorquines dejaron escapar una victoria vital para sus aspiraciones de permanecer en la categoría.

