Pablo García, el nuevo técnico del Fibwi Mallorca, se encuentra en un momento decisivo de su carrera. En una reciente entrevista en el Palau d’Esports de Son Moix, García nos compartió sus reflexiones sobre la situación actual del equipo. Tras haber tenido un inicio prometedor esta temporada, el club atraviesa una racha complicada con ocho derrotas consecutivas, lo que ha llevado a un cambio en el banquillo y a la llegada de Pablo.
El camino hacia la dirección técnica
Originario de Málaga, este joven entrenador comenzó su andadura en el baloncesto desde muy pequeño. «Empecé en el Club Baloncesto El Palo, donde me enseñaron los valores fundamentales del deporte». Su trayectoria le llevó a entrenar desde temprana edad y, aunque disfrutó como jugador, a los 19 años tomó la decisión de dedicarse al entrenamiento. «Fue algo natural; simplemente me di cuenta de que era mi verdadera pasión», explica con una sonrisa.
A pesar de su juventud, Pablo ha acumulado experiencias valiosas que han moldeado su estilo como entrenador. Desde sus inicios en la cantera del Unicaja hasta su paso por México con los Soles de Mexicali, cada etapa le ha dejado huella. «Salir fuera fue un salto al vacío; no sabía qué esperar de México, pero fue increíble», confiesa mientras recuerda las alegrías y logros alcanzados allí.
Ahora, llega al Fibwi Mallorca con ganas y determinación para revertir la situación del equipo. Aunque reconoce que es un reto complicado: «Estamos en una fase crítica y tenemos poco tiempo para cambiar la dinámica», asegura García. Sin embargo, también ve esto como una oportunidad emocionante para demostrar lo que pueden lograr juntos si todos ponen de su parte.
Su objetivo es claro: mantener al equipo en Primera FEB y recuperar esa esencia perdida. Consciente de que los próximos partidos son cruciales, Pablo invita a la afición a mantenerse unidos: «Necesitamos ese apoyo ahora más que nunca; juntos podemos salir adelante».

