En un ambiente cargado de tensión y expectativas, Pablo García ha asumido el reto de dirigir al Fibwi Mallorca. Junto a Martí Vives, director deportivo del club, se presentó un nuevo capítulo en la historia del equipo. García, que trae consigo una vasta experiencia desde la liga mexicana, regresa a España con una misión clara: revertir la mala racha de un equipo que empezó como prometedor y ahora se encuentra atrapado en una espiral negativa tras sufrir ocho derrotas consecutivas.
Un playoff crucial para el futuro del club
El malagueño no oculta la realidad: «tenemos un playoff de 30 días para salvar la categoría». Y es que este mensaje va más allá de las palabras; necesita convertirse en acción. Para él, el cambio debe comenzar por reforzar la defensa, ese es el primer paso hacia una reacción real. García se muestra consciente de que nadie está contento con esta situación, especialmente después del despido de su predecesor.
A pesar del momento complicado, confía en que los jugadores tienen el deseo ferviente de luchar por el bien del equipo y su propia carrera. Con solo tres victorias y dieciséis derrotas en diecinueve partidos, reconoce que algo no está funcionando y muchas cosas deben cambiar. «Hay que recuperar el orden o rigor» perdido», sostiene García.
Aunque su trayectoria ha estado marcada por su paso por México, también tiene raíces profundas en la cantera de Unicaja. Asegura que sigue atentamente todas las competiciones europeas y eso será vital para enfrentar este desafío con los mallorquines. Al final del día, llegar a Primera FEB representa una gran oportunidad tanto para él como para el club. Sin embargo, respecto a su futuro más allá de esta temporada dice: «sería erróneo hablar de eso ahora», porque en estos momentos lo único importante es centrar todos los esfuerzos en sacar adelante al Fibwi Mallorca.

