En la cancha del Palau d’Esports de Son Moix, el Fibwi Mallorca ha tocado fondo. La última derrota contra el Oviedo, que suma la séptima consecutiva, ha dejado al club en una situación crítica. Y para colmo, han decidido despedir a Pablo Cano, el entrenador que devolvió al equipo a la categoría de plata y lo hizo soñar con más. Es un momento duro y no podemos evitar preguntarnos: ¿qué está pasando realmente?
Un desenlace inesperado
Recordemos que hace menos de seis meses, Marco Justo dejó el Palmer Basket por motivos similares. Se sentía frustrado ante la falta de fichajes y las cosas se complicaban demasiado. Ahora le toca a Cano irse, obligado a dejar un club al que entregó su alma durante tres años en la LEB Plata y ahora en esta Segunda FEB. Hay algo inquietante en todo esto.
Cano pudo haber expresado su descontento de otra forma —y sí, quizás no fue el mejor camino— pero es innegable que los últimos partidos han dejado mucho que desear. Algunos refuerzos podrían haber hecho magia y llevado al equipo hacia adelante. Sin embargo, desde dentro del club, Martí Vives subrayó con rotundidad que «nadie está por encima del club». Pero sinceramente, parece que sí hay quienes están muy cerca del precipicio.
El director deportivo ha tenido sus diferencias con Cano y tras varios roces parece que se ha tomado una decisión drástica justo cuando quedan ocho jornadas por jugar. Con un pobre balance de 9 victorias y 16 derrotas, tenemos que agradecer ese colchón conseguido en la primera vuelta porque eso puede ser nuestra salvación. Solo el tiempo dirá si efectivamente había razón detrás de esa frase tan contundente sobre el club.

