La reciente salida de Pablo Cano como entrenador del Fibwi Mallorca ha dejado a muchos con preguntas y un aire de incertidumbre. Este martes, el club anunció su marcha, y al día siguiente, Martí Vives, el director deportivo, se sentó frente a los medios para desentrañar lo sucedido. Con sinceridad en sus palabras, Vives explicó que todo culminó tras una dura derrota contra el Alimerka Oviedo el domingo anterior.
Aquella jornada marcó un antes y un después. Al entrar a la oficina donde se encontraba Cano, ocurrió una situación que hizo que todo estallara. Aunque no quiso dar muchos detalles, sí dejó claro que fue el momento decisivo para la directiva. La decisión no fue fácil; ellos querían mantenerlo en el cargo hasta final de temporada, pero las tensiones habían ido creciendo.
Entre errores y aprendizajes
Vives también reconoció que tanto él como Cano han cometido errores en este camino de casi dos temporadas juntos. Hablando desde la experiencia, expresó que espera que ambos hayan aprendido algo valioso en este proceso. Sin embargo, era evidente que la situación había llegado a un punto crítico.
Al preguntarle qué hubiera podido cambiar las cosas para evitar esta destitución prematura, Vives mencionó las decisiones arbitrales durante los partidos intersemanales y cómo unas cuantas victorias más podrían haber alterado por completo el rumbo del equipo. “Estamos preocupados”, admitió Vives sobre el futuro del club tras acumular siete derrotas seguidas.
El equipo tiene ahora una gran responsabilidad con Rubén Escalas al mando temporalmente mientras buscan a un nuevo entrenador. Este nuevo fichaje vendrá con un contrato corto: solo hasta final de temporada. La incertidumbre está presente, pero esperan poder tomar decisiones más acertadas en adelante.

