El Fibwi Mallorca no logra salir a flote. En un partido marcado por la tensión, los jugadores de Pablo Cano volvieron a caer, esta vez ante el Alega Cantabria, sumando así su cuarta derrota consecutiva. A pesar de que intentaron acercarse en los últimos compases del encuentro, la realidad es que las cosas no pintan nada bien para este equipo que tras regresar de las ventanas FIBA se encuentra en un bache complicado.
Un inicio prometedor que se desvanece
El partido comenzó con algunas novedades interesantes: Laron Smith ocupó el lugar de Pedro Bombino en el quinteto titular, buscando frenar al imponente pívot chino, Yu. Y vaya que lo lograron. Con una presión intensa y un Lucas Capalbo totalmente recuperado, el equipo local arrancó fuerte, llevándose el primer cuarto 24-20 gracias a la conexión entre Capalbo y Lyssander Bracey.
Sorprendentemente, el segundo cuarto comenzó con el Fibwi ampliando su ventaja. Sin embargo, tras un arranque fulgurante del Burgos desde más allá del arco, la ofensiva mallorquina se estancó. Era evidente que algo fallaba. Pero ahí estaba Fallou Niang, luchando en cada rebote y sumando puntos clave junto a Bombino bajo el aro. El Cantabria no tardaría en responder: con una serie de faltas innecesarias de los locales, empatarían rápidamente a 28. Tras solicitar tiempo muerto, Cano hizo ajustes necesarios y volvió a tomar la delantera antes del descanso con un ajustado 35-34.
A la vuelta del vestuario, el Cantabria empezó dominando nuevamente. Fue entonces cuando ambos equipos se entregaron al tira y afloja típico de grandes partidos; cada canasta era crucial y tanto Yu como Bracey dejaban huella sobre la pista. Pero lamentablemente para nosotros los aficionados, mientras los cántabros empezaban a despegar con una ventaja notable de nueve puntos, nuestro querido Fibwi parecía irse desinflando poco a poco.
A medida que avanzaban los últimos diez minutos del choque, quedó claro que se necesitaba más esfuerzo por parte de nuestros jugadores para evitar otra derrota dolorosa. El Cantabria seguía sumando mientras nosotros nos quedábamos atrapados en una telaraña defensiva imposible de romper. Aunque hubo momentos donde asomó la esperanza con algunos acercamientos finales por parte del Fibwi, era evidente: conseguir dar vuelta al marcador era una misión casi imposible esta vez.

