Vicenç Palmer, presidente del Palmer Basket Mallorca, se enfrenta a una situación complicada. Con su equipo en la zona de descenso, la presión está al máximo. Sin embargo, tras una inesperada victoria contra Cartagena, surge un rayo de esperanza. «Estoy convencido de que saldremos adelante», dice con determinación. Ese triunfo fue como un oasis en medio del desierto y ha sido clave para recuperar la confianza necesaria para lo que resta de temporada.
Un partido crucial para la salvación
El próximo duelo contra Burgos se presenta como vital. «Este partido es fundamental», asegura Palmer mientras se prepara junto a su equipo y afición para el choque del domingo a las 12:00 en el Palau d’Esports de Son Moix. Su mensaje es claro: hay que llegar con ambición, no con ansiedad. En redes sociales han estado llenos de mensajes épicos porque eso es lo que hace especial al deporte.
Palmers quiere sentir el ambiente vibrante en Son Moix, ese ‘infern turquesa’ que tanto impulsó al equipo hacia el ascenso a Primera FEB. «No dependemos solo de nosotros, pero debemos dar nuestra mejor versión tanto como equipo como aficionados», enfatiza. El apoyo masivo será clave este domingo ante un rival directo como Burgos; no pueden dejarse llevar por la presión ni fallar.
Agradece también que todos los jugadores regresen sanos tras la ventana FIBA, lo cual aumenta sus esperanzas: «Este encuentro debe ser un punto de inflexión para mirar hacia arriba». Una victoria podría marcar la diferencia entre seguir luchando o resignarse; están a solo un paso de lograr la salvación.
Palmer observa cómo cada jugador ha ido formando un verdadero equipo: «Están comprometidos y tienen claro qué quieren lograr». Cuando asiste a los entrenamientos siente esa energía colectiva dispuesta a cambiar las cosas, y confía plenamente en que el domingo darán lo mejor de sí.
No olvida mencionar a los aficionados: son fundamentales. La pasión por el baloncesto en Mallorca es palpable y ahora más que nunca necesitan su apoyo incondicional: «Nuestra gente tiene que ser nuestro sexto hombre y llevarnos hacia la victoria». Así lo sentencia Palmer con firmeza mientras espera un lleno total en Son Moix este fin de semana.

