Este sábado, el Palmer Basket se encuentra ante un reto que podría marcar el rumbo de su temporada. Con solo tres victorias a sus espaldas, los chicos de Juan Ignacio Díez de Acharán saben que cada partido cuenta, y este encuentro en Cartagena no es la excepción. La presión se siente en el ambiente; ambos equipos están luchando por evitar caer a las últimas posiciones de la tabla.
Díez de Acharán, con esa chispa que lo caracteriza, compartía antes del choque que “estos son los partidos que nos gustan, donde se juegan muchas cosas”. Y no es para menos; enfrentarse al equipo que les precede con cinco victorias significa una oportunidad dorada para dar un golpe sobre la mesa. Sin embargo, el camino no ha sido fácil. El entrenador argentino reconoció que “la moneda ha caído con la cara hacia el otro lado” en los últimos encuentros y confía en que esta vez su suerte cambie gracias al esfuerzo y ambición del equipo.
Un ambiente difícil pero lleno de oportunidades
A pesar del peso de la finalización, hay algo esperanzador en las palabras del técnico: “son 12 jornadas y por tanto, 12 finales.” Cada encuentro tiene su importancia y aunque los resultados no siempre acompañen, él está decidido: “no bajaremos los brazos”. Su confianza se basa en jugadores experimentados como Phil, Duda, Hansel, y Feliu, quienes marcan el camino a seguir. Aquí no hay lugar para excusas; cada uno debe dar su máximo esfuerzo día tras día.
Cabe destacar que Cartagena ha reforzado su plantilla recientemente y jugar en casa siempre añade un plus. “He visto ese pabellón lleno”, comentaba Acharán mientras imaginaba cómo será el ambiente. Pero lejos de amedrentarse, sabe que deben concentrarse en su propio juego: correr, pasar el balón e imponer su filosofía sobre la cancha.

