En una jornada que promete ser recordada, el Azulmarino se impuso con fuerza ante La Cordà de Paterna, cerrando el marcador en un contundente 62 a 100. Este triunfo no solo reafirma su posición como líderes en la Liga Challenge, sino que también nos regala una historia de entrega y superación que todos deberíamos celebrar.
Desde el primer instante del encuentro, las mallorquinas mostraron su garra. La jugadora Adut Bulgak, al abrir el marcador con los primeros puntos, sembró la semilla de lo que sería una victoria abultada. En menos de lo que canta un gallo, ya tenían una ventaja de 15 puntos y estaban arrasando en la cancha. Las locales apenas lograron hacer frente a la avalancha balear, enfrentándose a un equipo decidido a dejar claro quién mandaba.
Poderío azul en cada jugada
A pesar de los intentos por parte de las valencianas, incluyendo un par de buenos momentos gracias a Aminata Traoré, no hubo manera de frenar el ímpetu del Azulmarino. Tras un tiempo muerto solicitado por su entrenador, Alberto Antuña, el equipo balear regresó al juego con más fuerza, reduciendo pérdidas y creando combinaciones brillantes que les aseguraron dominar el segundo parcial y llegar al descanso con un sólido 26-53.
Ya en la segunda mitad del partido, aunque La Cordà intentó recortar distancias con algunos triples emocionantes, nada parecía detener a las mallorquinas. Con cada tiro y cada rebote capturado por figuras como Marta García, quien anotó 22 puntos esa tarde, quedó claro: el Azulmarino no solo estaba allí para competir; estaban allí para ganar.
Al concluir el encuentro y ver cómo se ampliaba aún más la diferencia en el marcador, Alberto Antuña expresó su satisfacción: «Estoy muy contento por el resultado y la intensidad mostrada desde el minuto uno». Así es como se vive la pasión del baloncesto femenino: ¡con corazón!

