El 21 de diciembre de 2025 marcó un antes y un después para el Fibwi Mallorca, un equipo que hasta ese momento había brillado con luz propia en la Primera FEB. Pero todo cambió cuando Lucas Capalbo, el joven talento uruguayo nacido en León, sufrió una lesión en su mano izquierda. Era como si un rayo hubiera caído sobre sus aspiraciones, ya que esta temporada estaba siendo la mejor de su carrera. A pesar de las advertencias, decidió arriesgarse y jugar contra el Oviedo el 4 de enero. Una decisión apresurada que le ha dejado fuera del juego desde entonces.
Una ausencia notoria
Desde aquel fatídico encuentro, Lucas ha estado sentado en el banquillo junto a sus compañeros, pero sin poder contribuir al esfuerzo del equipo en la cancha. Hasta ahora ha jugado solo 13 partidos en los que ha promediado 11.3 puntos, 4.5 asistencias y 2.6 rebotes por partido, lo que se traduce en una valoración media notable de 13.2.
Capalbo es conocido no solo por su agilidad mental sino también por su excepcional control del balón; esa habilidad de llevarlo bajo para evitar robos se ha convertido en uno de sus mayores activos. Junto a él, su compañero Pedro Bombino formaba una pareja temible para cualquier rival, pero ahora Pablo Cano debe buscar alternativas mientras espera la recuperación de Lucas.
A medida que avanza la liga, Lysander Bracey ha asumido la responsabilidad como base y está cumpliendo con creces a pesar de no ser su posición natural. Alessandro Scariolo también está dando pasos importantes desde su llegada del Palmer Basket y Jorge Martínez está regresando poco a poco tras varias jornadas ausente. Sin embargo, los resultados han sido desiguales: dos victorias frente a Palmer y Estudiantes contrastan con las derrotas contra Coruña y Burgos.
Aún así, hay esperanzas puestas en febrero; todos deseamos ver nuevamente a Lucas en acción porque como bien dijo su técnico: “Lucas no quiere perderse ningún partido”. La pasión por el baloncesto es palpable, y estamos ansiosos por ver cómo vuelve al juego.

