El Flavia fue mucho más que un equipo; fue una revolución en el baloncesto femenino. En aquellos años 70, cuando el deporte aún luchaba por un espacio justo, ellas lograron ascender a la Primera División, convirtiéndose en verdaderas pioneras. Aquella temporada 1976/77, junto a otros equipos como Iberia o Valencia, marcó un hito para el deporte de la canasta en Mallorca.
Con figuras legendarias como Toni Pujol y la primera internacional mallorquina Xisca Rotger, Flavia nos enseñó lo que significaba luchar en una liga dominada por otros. Aunque su paso por la máxima categoría fue breve –una sola temporada– no podemos olvidar su esfuerzo. Aquel año terminaron penúltimas, pero eso no borró su legado. El Picadero se llevó los trofeos de Liga y Copa, pero Flavia había sembrado la semilla del baloncesto femenino en nuestra isla.
Un recorrido lleno de altibajos
Tuvieron que pasar tres décadas hasta que Mallorca recuperara un lugar entre los grandes del baloncesto femenino. El Puig d’en Valls hizo historia al ascender en 2002 y llegó a pelear incluso en una final de la Copa de la Reina. Después vino el Joventut Mariana, que brilló hasta 2012 antes de renunciar a su plaza. Jugadoras como Shay Murphy, Gaby Ocete o María España, quien puede volver a dejar su marca con el nuevo equipo Azulmarino, han hecho vibrar a toda una afición.
A día de hoy, casi medio siglo después de aquella gesta del Flavia que puso a Mallorca e Inca en el mapa deportivo nacional, es ahora Azulmarino quien tiene la oportunidad de devolvernos al estrellato del baloncesto femenino español. ¿Volveremos a ver esos días gloriosos?

