Este pasado sábado, el Palmer Basket dejó todo en la cancha de Son Moix, pero no logró superar al Fuenlabrada, cayendo 79-88 en un partido que tuvo más giros que una montaña rusa. La afición vibró hasta el último segundo, viendo cómo los locales luchaban con todas sus fuerzas en este intenso encuentro de la Primera FEB.
Desde el comienzo, el Fuenlabrada tomó las riendas del juego. Sin embargo, los chicos del Palmer no se dieron por vencidos y comenzaron a hacer valer su defensa aguerrida y un par de triples de Duda Sanadze, acercándose poco a poco. El primer cuarto terminó con una desventaja que ya era manejable para los locales, aunque todavía lejos del objetivo.
Un choque de titanes en cada jugada
A medida que avanzaba el segundo cuarto, la historia se iba complicando. El Palmer empezó a cerrar filas y con algunas acciones brillantes logró reducir distancias; incluso llegaron a empatar gracias a un triple espectacular. Pero como suele pasar en estos partidos, las faltas técnicas jugaron su papel y permitieron al Fuenlabrada tomar aire desde la línea de tiros libres.
Llegamos al descanso con un marcador ajustado: 34-37. Todo estaba por decidirse y lo sabían bien tanto los jugadores como los aficionados. En la segunda parte, los dos equipos se lanzaron al ataque sin tregua; cada punto era una batalla ganada. Scrubb del Palmer encajó unos puntos cruciales desde fuera del arco y parecía que podía cambiar el rumbo del partido.
Con un ambiente electrizante, llegamos al último cuarto donde el Palmer volvió a dar guerra; Nuno Sa y Ander Urdiain se pusieron las pilas anotando desde todos lados. A falta de dos minutos para terminar el tiempo reglamentario, con un triple clave de Atencia lograron igualar el marcador 72-72.
Parece que la suerte les sonreía cuando el Fuenlabrada falló su última jugada y nos llevaron a prórroga con todo por decidir. En esos cinco minutos adicionales, aunque hubo momentos brillantes para ambos lados, fue el Fuenlabrada quien finalmente salió victorioso tras aprovechar mejor las oportunidades.
A pesar del doloroso resultado final, hay que reconocer el esfuerzo del equipo balear que sigue buscando esa tan ansiada victoria mientras navegan aguas complicadas en la tabla clasificatoria.

