El Palmer Basket empieza a vislumbrar la luz al final del túnel. Este sábado, el equipo de Palma logró una victoria fuera de casa ante el Cantabria, algo que no es moco de pavo en esta Primera FEB. Con este triunfo, suman su tercer éxito del año y, por fin, pueden respirar tranquilos al salir de la zona de descenso, algo que no sucedía desde hace varias jornadas.
Un cambio necesario
Para entender cómo se ha llegado hasta aquí, hay que viajar un poco atrás en el tiempo. La destitución de Lucas Victoriano tras la derrota contra Obradoiro marcó un antes y un después en la temporada. El equipo llegó a la categoría como campeones de Segunda FEB pero se encontró rápidamente atrapados en un mar de problemas. Sin embargo, lejos de rendirse y tirar la toalla, decidieron reconstruirse para volver a sumar.
Con la llegada de Díez de Acharán como nuevo entrenador y Phil Scrubb como refuerzo clave, las cosas empezaron a cambiar. Scrubb, quien había jugado anteriormente en Turquía y conocido por su paso por equipos como Movistar Estudiantes o Leyma Coruña, aterrizó con ganas para aportar frescura al juego del equipo turquesa. Su impacto fue inmediato; aunque debutó en una derrota contra el Fibwi Mallorca, el Palmer mostró una cara renovada que hacía presagiar tiempos mejores.
En su primer partido en casa contra el Guipúzkoa, aunque volvieron a caer derrotados, Scrubb siguió brillando con 15 puntos y 4 rebotes. Pero fue en el encuentro frente al Cantabria donde realmente demostró su valía: participando en 35 minutos anotó 14 puntos y repartió 9 asistencias, logrando así una valoración destacada que llevó al equipo a su tercer triunfo del año.
A medida que avanza la temporada, el Palmer Basket va encontrando su identidad y carácter; están aprendiendo a luchar cada partido hasta el final y cerrarlos cuando van por delante. Este es solo el principio para un club que busca salir adelante con determinación.

