Baloncesto

El Azulmarino: una historia de triunfos y sueños compartidos

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En la calidez del entrenamiento en Son Moix, las jugadoras del Azulmarino, junto a su cuerpo técnico, posan con una sonrisa que dice mucho más que mil palabras. Alberto Antuña, el entrenador que se ha convertido en un auténtico faro para este equipo balear, ha guiado a sus chicas hacia un camino de victorias que nos tiene a todos al borde del asiento. Catorce partidos jugados y catorce victorias: no hay mejor carta de presentación para este grupo de palmesanas que busca cerrar la primera vuelta de forma memorable.

La calma antes del partido

«No me esperaba ir 14-0», confiesa Antuña, «porque perder es parte del juego y algo con lo que tenemos que aprender a convivir». Sin embargo, no cabe duda de que este equipo está hecho para volar alto. Liderando la tabla con 28 puntos, solo un punto por delante del Celta Femxa, quienes han visto cómo el Azulmarino les ha arrebatado una derrota en el camino.

Con el Castellón como próximo rival, Antuña nos llama a mantener los pies en la tierra. «No voy a pensar en récords», afirma con determinación. Y es que cada partido se siente como una trampa esperando ser desactivada; el rival siempre juega con esa motivación extra de tener más que ganar. «La clave es competir igual ante cualquiera», añade mientras nos hace reflexionar sobre la mentalidad del equipo.

A medida que avanza la temporada, las sensaciones son positivas. El triunfo trae consigo la facilidad para construir estrategias y convencer a las jugadoras. Todos son conscientes de lo que queda por recorrer: «Cuantas más victorias tengamos, más pequeño será el impacto si llega alguna derrota». Antuña sabe bien lo importante que es mantenerse líder en la clasificación.

No obstante, no oculta su ilusión ante este hito: «Si conseguimos seguir así significa haber ganado toda una vuelta sin caer». Con un promedio aplastante de 26 puntos por partido (salvo excepciones), el trabajo duro está dando sus frutos sin trucos ni atajos; solo compromiso sincero entre todas las partes involucradas.

Antuña se deshace en elogios hacia cada miembro del club; desde los directores hasta las jugadoras, todos son pilares fundamentales en esta travesía hacia un objetivo claro: ascender de categoría. No se trata solo de dejar huella histórica —aunque sería bonito— sino de cumplir con ese sueño colectivo marcado desde el principio: el ascenso. En su mirada hay convicción cuando afirma: «Este es nuestro objetivo y estoy seguro de que lo lograremos».

Ciertamente, si logran alcanzar esa meta, el Azulmarino sería uno de los pocos equipos mallorquines compitiendo en la máxima categoría del baloncesto femenino español. Pero primero deben superar al Castellón este sábado a las 19 horas; un reto al cual nos acercamos con ilusión y mucha expectación.

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