Pablo Cano, el carismático entrenador del Fibwi Mallorca, está al mando de un equipo que ha sorprendido a todos esta temporada. Con seis victorias y seis derrotas, se sitúan en la octava posición de la Primera FEB, y ahora se preparan para un emocionante derbi contra el Palmer Basket este domingo. Su objetivo es claro: lograr ese séptimo triunfo y despedir el año de la mejor manera posible.
Un encuentro cargado de simbolismo
Cano llega al partido con una actitud optimista. Él mismo lo dice: “El equipo está bastante bien, con las ideas claras sobre lo que queremos conseguir”. Este año ha sido todo un reto y una experiencia que él califica como «tatuada para siempre», no solo por los altibajos en Mallorca, sino también por lo aprendido en su paso por el Eurobasket. Para él, cada partido es una oportunidad de demostrar su valía, especialmente este derbi navideño que se repite en el calendario como una tradición.
Sin embargo, Cano no quiere dejarse llevar por las coincidencias del pasado; sabe que este juego es vital porque enfrentan a un rival directo. “Hay mucho más simbolismo aquí”, comenta con determinación. Y aunque diciembre trae consigo un aire festivo, hace hincapié en que no puede ser distracción para sus jugadores.
Para Cano, Palma tiene la suerte de vivir este tipo de encuentros tan especiales. “Es una fiesta del deporte”, enfatiza mientras destaca cómo estos partidos son momentos únicos que todos los jugadores y entrenadores anhelan vivir. Y claro, también hay sentimientos encontrados para Alessandro Scariolo, quien se medirá a sus ex-compañeros después de dejar el Palmer Basket hace poco más de dos semanas. “Sé que será especial para él”, menciona Cano sobre su jugador.
Aunque en el Palmer Basket habrá cambio de mando tras la salida de Lucas Victoriano y la llegada de Juan Ignacio Díez de Acharán, Pablo mantiene su enfoque firme: “Me preparo siempre para enfrentarme a la mejor versión del rival”. Con esa mentalidad estratégica busca contrarrestar cualquier amenaza desde el primer minuto.

