Joan Riera, un nombre que resuena en las canchas de baloncesto, ha sorprendido a todos al volver a jugar después de diez años de ausencia. Con 45 años y una carrera llena de experiencias, este palmesano ha decidido retomar el deporte que siempre amó. Pero no fue una decisión fácil; muchos pueden identificarse con esa sensación de tener que dejar atrás algo que nos apasiona, ya sea por estudios o lesiones.
Ahora, Joan se encuentra en las pistas de Inca, donde su historia deportiva comenzó hace mucho tiempo. Al principio, se unió al club como Team Manager, ayudando a conectar a jugadores y directiva con su vasta experiencia. Sin embargo, como él mismo dice: “El gusanillo volvió”. Tras probar una sesión de tiro y sentir que aún podía darlo todo en la cancha, la idea de volver a vestirse de corto comenzó a tomar forma en su mente.
Una nueva etapa llena de ilusión
Aunque dejó el baloncesto profesional hace años para centrarse en su familia y su desarrollo profesional, el regreso al juego estaba más allá de sus planes. “No era por problemas físicos”, aclara Riera. La vida lo llevó por otros caminos hasta ahora, pero este nuevo proyecto en un club joven le ha devuelto la emoción del juego. “Mi hija ha vuelto a jugar también y eso suma muchas ganas”, confiesa.
Aún así, hay un reto importante por delante. El equipo lucha por mantenerse en la categoría mientras Joan disfruta cada entrenamiento y partido como si fuera el último. La conexión humana con sus compañeros es fundamental para él; “son fantásticos”, dice sobre ellos, añadiendo que esta relación fue uno de los motivos clave para dar el paso y regresar.
A medida que avanza la temporada en esta liga amateur pero competitiva, Riera mira hacia adelante sin grandes expectativas más allá del día a día: “Disfrutar cada momento es lo más importante ahora”. Su trayectoria deportiva ha sido rica en aprendizajes y aunque reconoce las dificultades del camino —como las lesiones— se siente orgulloso de haber alcanzado su sueño: jugar en ACB. Hoy regresa con ganas renovadas y una visión clara: sigue jugando porque ama el baloncesto.