El pasado domingo, el Mallorca vivió una jornada para recordar. Vedat Muriqi, el delantero kosovar que ha enamorado a la afición, se convirtió en el protagonista absoluto del encuentro contra el Rayo Vallecano. Con dos goles brillantes que contribuyeron a una victoria por 3-0, Muriqi no solo guió a su equipo hacia un triunfo crucial, sino que además dejó huella al convertirse en el máximo goleador del club en Primera División, superando a la leyenda Samuel Eto’o.
Un sueño hecho realidad
Al finalizar el partido, Muriqi no pudo ocultar su emoción. «Desde que llegué aquí, a esta isla tan bonita, me sentí como en casa», confesó con una sonrisa. Para él, este logro era más que un simple récord; era uno de esos sueños que todo jugador aspira alcanzar. «Siempre tuve claro que quería ser parte de la historia de este gran club», añadió mientras agradecía el apoyo incondicional de sus compañeros y del cuerpo técnico.
A pesar del enorme orgullo por lo logrado, Muriqi no se conforma. «Estoy muy orgulloso de mí mismo», dijo con determinación. Y es que con siete u ocho partidos aún por delante en la temporada, su ambición es seguir anotando y ayudando al equipo a mantener la categoría. «Ha sido un día muy interesante», comentó sobre cómo los resultados de los rivales complicaban las cosas para ellos. Pero lejos de rendirse, él y su equipo demostraron que saben apretar cuando más se les necesita.
Y cuando le preguntaron si ya había quien pedía su nombre para el Balón de Oro tras sus espectaculares actuaciones, Muriqi soltó una risa contagiosa: «¡Están locos! ¿Qué Balón de Oro?» Su humildad brilla tanto como sus goles; sigue trabajando duro y dejando claro que prefiere enfocarse en dar lo mejor cada partido.

