En un giro inesperado de los acontecimientos, Arabia Saudí ha decidido poner en marcha la reparación del crucial oleoducto Este-Oeste, un conducto que atraviesa la península arábiga llevando petróleo hacia Bahrein y Qatar, sin necesidad de cruzar el conflictivo estrecho de Ormuz. Este anuncio llega tras los recientes ataques iraníes que habían dañado las instalaciones. Pero no todo está perdido; el Ministerio de Energía saudí ha confirmado que ya se han realizado las reparaciones necesarias y que el oleoducto está listo para retomar su actividad.
El comunicado destaca con orgullo que “los esfuerzos operativos y técnicos han dado frutos”, logrando restablecer una capacidad de bombeo impresionante: ¡siete millones de barriles por día! Esto es música para nuestros oídos, sobre todo después de enterarnos hace apenas unos días que las operaciones estaban paradas debido a esos ataques. Ahora, los especialistas saudíes han aprovechado este alto al fuego para trabajar sin descanso y han conseguido reparar lo dañado.
Una luz al final del túnel
Aparte del oleoducto, también se ha informado que la producción en el yacimiento de Manifa está volviendo a la normalidad, con expectativas de alcanzar pronto los habituales 300.000 barriles diarios. Sin embargo, hay que mencionar que el campo de Khurais todavía está en proceso de recuperación. Todo esto pone en relieve no solo la capacidad operativa de Saudi Aramco, sino también la resiliencia del ecosistema energético del país. Como dice el comunicado: “Esta rápida recuperación refleja una gestión eficiente ante crisis” y asegura un suministro fiable tanto a mercados locales como globales.

