En un partido que prometía ser la resurrección del Eintracht, todo terminó en un amargo 2-2 contra el Colonia. La frustración era palpable, especialmente para Albert Riera, quien vio cómo su equipo se dejó igualar después de haber ido ganando 2-0. Un resultado que, más que sumar puntos, parece tirar a la basura las esperanzas europeas.
Un encuentro lleno de altibajos
El arranque no fue del todo negativo. Riera apostó por una línea de tres defensores y los carrileros Knauff y Nathaniel Brown, este último debutante con Alemania durante el parón y que mostró destellos de calidad desde el principio. Sin embargo, a pesar de crear ocasiones claras, como un tiro cruzado de Brown o un disparo potente de El Mala, el Eintracht no lograba concretar.
A medida que avanzaba el partido, la sensación era que algo podía cambiar; incluso llegaron a ponerse 2-0 tras los goles de Burkardt y Kalimuendo gracias a unas asistencias clave. Pero ahí estaba la trampa del fútbol: Kaminski logró acortar distancias justo al reanudarse el juego y luego Castro-Montes silenció al Deutsche Bank Park con su gol del empate en el minuto 83.
Al final del día, ese punto sabe más a derrota que a victoria. Con solo seis jornadas por delante en la Bundesliga, las aspiraciones europeas parecen casi un sueño lejano, ya que están a diez puntos del Bayer Leverkusen. La afición está preocupada; ¿será este otro año tirado a la basura? Solo el tiempo lo dirá.

