En el corazón de Pere Garau, uno de los rincones más vibrantes y diversos de Palma, hay historias que resuenan a lo largo de las décadas. Andreu Canyelles Duran, al frente de la Mercería Durán, una joya del comercio local desde 1941, nos comparte su realidad. «Entra gente, pero no es lo que era», confiesa con una mezcla de nostalgia y esperanza. A pesar de todo, reconoce que no se pueden quejar; hay clientes fieles que siguen acudiendo a su tienda como si fuera un hogar.
A su lado está Francisca Ezquerra, tercera generación en Calzados y Complementos Mesquida. Este negocio también cuenta con una historia rica que data de 1945. Con orgullo declara: «Somos espardenyers y eso nos define». La pasión por ofrecer productos únicos como alpargatas tradicionales ha mantenido su esencia viva en un mundo donde muchos comercios han ido cayendo.
Una herencia que pesa
Andreu recuerda cómo la Mercería Durán fue inaugurada por su abuelo hace ya 85 años. Una época distinta, donde el barrio apenas contaba con casas y árboles. Hoy en día, aunque los tiempos han cambiado drásticamente, él continúa atendiendo a sus clientes con ese cariño genuino que solo se encuentra en los pequeños comercios.
«El problema más grande es el futuro», dice Andreu pensativo. Sin hijos para heredar este legado familiar, siente una preocupación palpable ante la posibilidad de cerrar las puertas algún día. Y aunque cada día abre las persianas esperanzado, sabe que la clientela va disminuyendo poco a poco.
Por otro lado, Francisca también siente el peso del tiempo sobre sus hombros. «Antes éramos cinco aquí; ahora estoy sola», comenta con una sonrisa resignada pero valiente. Su tienda no solo es un lugar para comprar; es un punto de encuentro para quienes buscan algo más que un simple producto: buscan conexión y historia.
A pesar de las adversidades y del implacable avance del comercio online, ambos negocios resisten gracias al apoyo local. Como bien dice Francisca: «La gente se va satisfecha porque saben exactamente lo que quieren y aquí lo encuentran». Y así, entre recuerdos e incertidumbres sobre el futuro, Mercería Durán y Calzados Mesquida continúan siendo faros en medio del mar agitado del comercio actual.

