Imaginemos a Sebastián Vallbona, un auténtico aventurero, erguido en el Lava Tower Camp, a nada menos que 4.600 metros de altitud. Este valiente isleño, aunque nacido en Buenos Aires y con raíces en Campanet, está listo para sumarse al selecto grupo de mallorquines que han conquistado el pico más alto del continente africano. Se trata de su primer paso en una odisea titánica titulada ‘Seven summits, 1 Dream’, o lo que es lo mismo, ‘Siete cimas y un sueño’.
Con la mirada fija en el monte Kilimanjaro —que se alza majestuosamente a 5.893 metros en Tanzania— Sebastián no se pone límites ni plazos. Sin duda alguna, este será solo el inicio de su ambicioso camino hacia la cima del Everest (8.848 metros), esa mítica montaña que todo montañista sueña con escalar.
Un desafío lleno de sueños y legado
La última parada antes de enfrentarse al verdadero reto tiene lugar en el Lava Tower Camp. Allí se prepara para dar el asalto final a la cumbre que otros isleños han alcanzado anteriormente, pero nunca dentro de un proyecto tan significativo como el suyo. Para llegar hasta aquí, nuestro protagonista ha dedicado horas y esfuerzo entrenando en altura, incluyendo concentraciones intensivas en el Teide.
El Kilimanjaro es solo la primera etapa; le seguirán grandes montañas como el Aconcagua (6.962 metros) y el Elbrus (5.642), entre otras. Cada ascenso supone no solo un desafío físico sino también logístico —y él lo sabe bien— ya que es quien organiza cada detalle de esta increíble aventura. “Aunque hay riesgos importantes”, confiesa Sebastián con determinación, “mi mayor deseo es dejar un legado tras de mí; quiero que mi historia perdure”. La pasión por la montaña arde dentro de él como nunca.

