El pasado viernes, Volker Turk, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, hizo un llamado urgente a Estados Unidos. La razón es clara: hay que terminar ya con la investigación sobre el bombardeo que devastó una escuela en Minab, al sur de Irán, y que se saldó con más de 160 vidas perdidas. Este ataque ocurrió justo cuando comenzaba la ofensiva conjunta de EE.UU. e Israel.
Durante un intenso debate en el Consejo de Derechos Humanos, Turk no escatimó palabras: «Altos funcionarios estadounidenses han indicado que están investigando el asunto, pero necesitamos que eso se resuelva cuanto antes y sus resultados sean públicos. Es esencial que haya justicia por todo este dolor infligido.» Su mensaje fue claro: quien lleva a cabo un ataque debe investigar lo sucedido de forma rápida y transparente.
La protección de los más vulnerables
A medida que hablaba, resaltó una realidad escalofriante; aunque las diferencias entre naciones pueden ser enormes, no podemos permitirnos resolverlas asesinando niños en las escuelas. Las leyes de guerra existen precisamente para proteger a los más vulnerables: niños y civiles atrapados en medio del conflicto.
Turk expresó su profunda preocupación ante el aumento alarmante en todo el mundo de ataques contra centros educativos. En 2024, estos incidentes crecieron un asombroso 44%, dejando a 52 millones de pequeños sin acceso a la educación. Su advertencia resonó entre los presentes: «Insto a todos los países a tomar medidas urgentes para salvaguardar nuestras escuelas y quienes ahí estudian o trabajan».
Por su parte, Irán no tardó en reaccionar al ataque, acusándolo de ser deliberado y metódico, mencionando incluso el uso de misiles Tomahawk para multiplicar las víctimas inocentes. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, exigió a la comunidad internacional enfrentar esta violación grave del Derecho Internacional.
«Este episodio es solo uno entre muchos crímenes cometidos por EE.UU. e Israel durante su guerra ilegal contra Irán», afirmó Araqchi con firmeza. Según él, las vidas truncadas de alumnos y profesores son testimonio palpable de la brutalidad invasora, y pidió rendición de cuentas por esos abusos atroces contra los derechos humanos.

