En un mundo donde proteger el paisaje es fundamental, ¿qué sentido tiene hacerlo sin cuidar también nuestra lengua? La Plataforma per la Llengua ha levantado la voz para señalar que la nueva ley de la Serra no incluye medidas para salvaguardar el català. Y esto, amigos, es una gran omisión que debería preocuparnos a todos.
Un grito por nuestras raíces
No podemos quedarnos callados ante esta realidad. La ausencia del català en un marco legal tan importante es como tirar a la basura una parte esencial de nuestra identidad. En Eivissa, donde se proyectan 200 nuevos viviendas públicas, los ecos de esta falta de atención resuenan aún más fuerte. ¿Cómo vamos a construir un futuro si olvidamos nuestras raíces?
Aún más alarmante son las alertas sobre los fenómenos naturales que nos acechan: Mallorca y Menorca enfrentan olas de hasta 10 metros y vientos intensos. Pero eso no es todo; mientras lidiamos con estos retos medioambientales, también hay cuestiones urgentes como el abandono de una niña en Portocristo o el boicot a trabajos en català por parte de docentes. El miedo parece haber tomado las aulas.
El gobierno español ha decidido eliminar el monolito de la Feixina en Palma, pero ¿qué pasará con nuestra lengua? Necesitamos unir fuerzas para garantizar que nuestra cultura y lenguaje no sean solo palabras vacías. Esta lucha va más allá del papel; es una cuestión vital para cada uno de nosotros.

