Hoy, el Cristo en la Cruz de El Greco, una obra maestra que ha estado atrapada durante siglos en el Palacio de la Motilla, se expone al público por fin en Barcelona. Este martes, la colección Casacuberta-Marsans le dio la bienvenida a su sede, donde ocupa un lugar privilegiado. Es como si este cuadro, fechado entre 1585 y 1590, hubiera decidido romper las cadenas del olvido para unirse a una narrativa artística vibrante en el corazón del barrio gótico.
Un viaje de regreso inesperado
Esta joya sevillana había permanecido oculta a los ojos del mundo durante mucho tiempo, como un secreto guardado celosamente. ¿Quién no se sentiría impotente al ver cómo una pieza tan significativa quedaba relegada a un rincón oscuro de una capilla? Fue el crítico alemán Julius Meier-Graefe quien, hace más de un siglo, se asomó a esa penumbra y describió con admiración lo que vio: un “cuadro colosal” olvidado. Desde entonces, su destino ha sido incierto.
Apenas hemos podido disfrutarlo en exposiciones públicas; solo aparece mencionado escasamente desde su exhibición en Toledo en 2014. Ahora, gracias a la colección catalana, este lienzo encuentra su hogar temporal junto a otras obras que dialogan con su esencia moderna y expresiva.
En palabras del exdirector del Museo del Greco de Toledo, Juan Antonio García Castro, esta obra es excepcional, destacando su singularidad dentro de lo que él llama “una bombonera” artística. ¡Y no es para menos! La verticalidad y ese naturalismo que El Greco plasma con maestría nos recuerdan por qué es considerado uno de los grandes maestros universales.
La historia detrás de esta obra es digna de ser contada. En 2022, Sevilla vivió un verdadero terremoto cultural cuando se anunció la venta del Palacio de la Motilla. Pero no era solo el edificio lo que estaba en juego; también estaba nuestro patrimonio artístico. Sin protección ni estatus como Bien de Interés Cultural, el marqués tuvo libertad total para deshacerse del cuadro como mejor le pareciera.
Aunque las cifras exactas siguen siendo un misterio—y eso siempre genera especulaciones—es evidente que este lienzo tiene mucho valor para quienes saben apreciar el arte y sus historias ocultas. Mientras tanto, Barcelona celebra su llegada y reivindica a El Greco como parte fundamental de su legado cultural moderno. Con cada trazo vibrante y cada mirada intensa del Cristo pintado por este maestro cretense, estamos ante una oportunidad única para redescubrir lo que significa realmente valorar nuestro patrimonio artístico.

