El Athletic Club se encuentra en un momento decisivo. Con las elecciones a la vista, programadas para el 8 de mayo, Jon Uriarte, actual presidente y ya precandidato, ha decidido abrir la veda y poner en valor el trabajo del entrenador Ernesto Valverde. En este proceso electoral que comienza, es inevitable sentir una mezcla de nostalgia y expectativa.
Una despedida con sabor a gloria
A pesar de que Uriarte no ha querido desvelar quién podría ser el futuro entrenador del equipo, su agradecimiento hacia Valverde es palpable. «Hemos tocado el cielo», dice con emoción, refiriéndose a los logros alcanzados durante sus etapas al mando. El directivo reconoce que tener cuatro años de experiencia en esta institución tiene un peso enorme, aunque también menciona las ventajas de mirar hacia afuera.
Con una fecha clave marcada en el calendario, Uriarte se prepara para dejar su cargo el próximo 29 de marzo. Su relación con Valverde ha sido fluida y enriquecedora; han compartido momentos difíciles y victorias memorables. «Es uno de los entrenadores más exitosos en la historia moderna del club. Ha sido una maravilla trabajar junto a él», confiesa.
Sin embargo, no todo es alegría. La necesidad de encontrar un sustituto adecuado pesa sobre sus hombros. Y aunque guarda silencio sobre sus preferencias, rememora una lección aprendida hace años: «Los cementerios están llenos de gente imprescindible».
No será fácil reemplazar a un mito como Valverde, pero Uriarte está decidido a hacerlo bien. Con un pie en la historia reciente y otro mirando hacia el futuro, se enfrenta al reto con determinación. Lo que está claro es que esta etapa llega a su fin, pero su legado seguirá vivo en cada rincón del club.

