Este martes, en la Audiencia de Palma, se vivió un momento intenso y conmovedor. Una joven de 22 años decidió alzar la voz contra su padre, quien supuestamente la golpeó y abusó de ella durante su infancia en Mallorca. Cuando le preguntaron sobre el maltrato físico que sufrió, no dudó ni un segundo: «Sí». Y así comenzó a desnudarse emocionalmente ante un tribunal que escuchaba con atención cada palabra.
Recordó episodios desgarradores en los que su padre, cuando no quería estudiar, la sometía a castigos brutales: «Me ponía de cuclillas y me pegaba con un palo en las piernas». Esto no fue solo un incidente aislado; se repitió constantemente durante años. La atmósfera en su hogar era aterradora entre 2014 y 2022. «Yo lo comentaba con mis hermanos porque vivieron lo mismo o incluso peor», relató con lágrimas en los ojos.
Un secreto que pesaba demasiado
La Fiscalía ha solicitado una condena de 20 años para este hombre y una indemnización de 40.000 euros para la víctima. La joven, mientras recordaba sus experiencias traumáticas, tuvo que hacer una pausa para recomponerse; el peso del dolor era palpable: «Me decía que no podía decir nada, que era un secreto entre nosotros». Entre sollozos confesó: «No sabría decir cuántas veces me violó».
Años después, encontró una forma de expresar su sufrimiento escribiendo en un diario oculto bajo su cama. Tenía miedo de contarle a alguien por las posibles consecuencias; el temor estaba tan arraigado que había interiorizado las palabras de su padre: «Nadie te creería».
Los hechos se desarrollaron entre 2014 y 2022, marcando profundamente la vida de esta joven cuya infancia debería haber sido solo risas y juegos. El acusado creó un ambiente opresivo desde que ella tenía ocho años; desde agresiones físicas hasta abusos sexuales sistemáticos aprovechándose del miedo que le generaba como figura paterna.
El relato escalofriante continuó al detallar cómo el hombre utilizaba su autoridad para someterla a situaciones inimaginables, obligándola a realizar actos horrendos bajo amenazas e imposiciones brutales. Como resultado de todo esto, la víctima ha sufrido estrés postraumático y ha estado recibiendo terapia desde enero de 2021.

