¿Qué ha pasado en la sala de prensa del Martínez Valero? Este sábado, Martín Demichelis desató un auténtico torbellino al criticar a Juanmi Sánchez por charlar con uno de sus jugadores. Y lo hizo en directo, ante las cámaras que observaban cada movimiento. Nos cuesta creer que alguien con su experiencia cometa semejante error. ¿Acaso no sabe que la labor de un periodista es informar y no hacer palanca para el club?
Un enfado mal gestionado
Por supuesto, Demichelis tiene todo el derecho a estar molesto. Pero hay formas y formas de expresar ese enfado, y hacerlo públicamente no parece la más adecuada. Hay una diferencia entre ser frontal y ser irresponsable; lo segundo fue lo que mostró al poner a Juanmi en el punto de mira. Es como si estuviera tirando gasolina a un fuego ya encendido.
Lo cierto es que el Mallorca no está para incendios ni peleas internas. Menos aún cuando su propio entrenador es quien los inicia, contradiciendo su propio discurso sobre la unión del equipo desde su llegada. La presión debería dirigirse hacia mejorar el rendimiento del equipo en el campo y no hacia crear conflictos con los medios.
Es triste tener que recordarlo, pero la misión de quienes informan sobre el Mallorca es precisamente esa: informar, sin ataduras emocionales ni bufandas puestas. Y sí, resulta absurdo que Demichelis le sacase a Sánchez su condición de mallorquín como si eso fuera a cambiar su papel como periodista.
En Son Bibiloni hay mucha tela que cortar y algunas actitudes parecen repetirse como ecos del pasado. No podemos criticar a aquellos compañeros que logran información valiosa; al contrario, deberían ser reconocidos por ello. Sin embargo, lo preocupante es cómo un jugador decide traicionar esa confianza al filtrar detalles que solo generan ruido en un entorno ya complicado como es un vestuario profesional.
Quizás este conflicto sirva para desviar la atención de los verdaderos problemas del equipo. Tras la remontada histórica del Alavés en Vigo, los bermellones se ven atrapados en la zona de descenso hasta al menos principios de abril cuando se enfrenten al Madrid.
A medida que se acercan esos partidos cruciales, queda claro que las excusas deben dejarse para otro momento y los profesionales deben asumir su responsabilidad con firmeza porque ahora mismo, el futuro del mallorquinismo depende totalmente de ellos.

