En el bullicioso corazón de Palma, donde la historia y el turismo se entrelazan, hay una realidad que muchos prefieren ignorar. Desde hace 40 años, las llamadas ‘claveleras’ han hecho de su arte un negocio a costa de desprevenidos visitantes. Este fenómeno no es nuevo, pero parece que con cada temporada turística renace con más fuerza.
El método del clavel: un engaño sutil
Todo comienza con una flor en la mano. Las ‘claveleras’ se acercan a los turistas sonriendo, ofreciéndoles pequeñas ramas como si fueran parte de una tradición local. Pero este gesto amable es solo la punta del iceberg de una maniobra bien ensayada. Cuando el turista se distrae buscando su billetera para hacer una donación, ahí es cuando ocurre el robo; sutil y silencioso, dejando a la víctima sin saber qué ha pasado.
A lo largo de los años, esta técnica ha ido evolucionando. Aunque en sus inicios era principalmente sobre distracción y habilidad, hoy en día hemos visto casos donde la violencia entra en escena. Algunas herederas de este oscuro legado no dudan en golpear a sus víctimas si sienten que pueden escapar sin ser vistas.
Las autoridades conocen bien esta historia cíclica: tras intervenciones policiales parecen desaparecer solo para resurgir al año siguiente cuando el turismo alcanza su punto álgido durante los meses estivales. Comerciantes y guías turísticos están preocupados; saben que estas prácticas pueden arruinar la imagen acogedora que tanto les cuesta construir.
La policía insiste: la prevención es clave. Desconfiar de los regalos inesperados y mantener nuestros objetos personales siempre bajo control son consejos básicos para no caer en esta trampa. Sin embargo, ¿quién puede disfrutar completamente del paisaje cuando existe esa sombra acechante?
Pese a todo esto, Palma sigue siendo uno de esos destinos soñados del Mediterráneo. Pero mientras disfrutamos del sol y las playas, hay quienes continúan haciendo su agosto al margen de cualquier ley o moralidad, perpetuando una tradición criminal que parece pasar de generación en generación.

