En un día que debería ser de recuerdo y homenaje, el 22 de marzo marcó el décimo aniversario de los devastadores atentados en Bruselas. Las autoridades belgas han reconocido a Katarina Viktorsson como la víctima número 36, una mujer que perdió a su madre en aquella tragedia y que, lamentablemente, se suicidó en 2026. Su nombre ahora brilla en la placa del monumento situado en el aeropuerto de Zaventem, un símbolo del dolor no solo por las pérdidas inmediatas sino también por las secuelas que perduran.
Las voces silenciadas
Durante la ceremonia oficial, donde estuvieron presentes figuras como el rey Felipe y la reina Matilde, los supervivientes y familiares compartieron sus desgarradoras historias. Larissa Scelfo, quien quedó sola con sus dos pequeñas hijas tras perder a su marido, recordó cómo le impactó enterarse de su muerte: «Imagínese enterarse de la muerte de su esposo en una lista pegada en la puerta tres días después», narró con lágrimas en los ojos. Su dolor es un eco del sufrimiento colectivo; ese momento marca un antes y un después.
No lejos estaba Béatrice de Lavalette, quien comparte su experiencia diaria con dolores invisibles. Cada mañana despierta recordando cómo estuvo al borde de la muerte: «Me pregunto si vale la pena este dolor constante». Es increíble pensar cómo estas vivencias nos enseñan sobre resiliencia y lucha personal.
Pero no todo son recuerdos amargos; hay críticas fervientes hacia las instituciones. Edmond Pinczowski, padre de dos jóvenes fallecidos en Zaventem, hizo sonar la campana: «Al principio hubo solidaridad y palabras cálidas, pero luego vino una lucha solitaria por reconocimiento y justicia económica». ¿Dónde está el fondo prometido para indemnizar a las víctimas? La respuesta sigue ausente.
A medida que avanza esta historia trágica, queda claro que muchos aún enfrentan maltrato institucional. Los supervivientes claman por atención adecuada; reclaman apoyo médico y psicológico realista porque no piden compasión, sino justicia. A nivel político, el primer ministro Bart De Wever subrayó: «Hemos elegido humanidad» mientras instaba a aprender del pasado para evitar más heridas.
Mientras tanto, líderes europeos se sumaron a este recuerdo colectivo resaltando su compromiso contra el terrorismo. Emmanuel Macron dejó claro que Francia está junto a Bélgica: «Jamás cederemos ante el terrorismo». Todos estos mensajes son importantes; reflejan un deseo común por avanzar unidos frente al odio.

