Hoy nos despedimos de un verdadero ícono del cine de acción, un ‘action hero’ que dejó huella en la memoria colectiva. Hablamos de Chuck Norris, cuya carrera despegó gracias a una serie de películas inolvidables que marcaron toda una época. En los años 80, este hombre se convirtió en sinónimo de peleas intensas, balas volando y un espíritu indomable.
La mayoría de estos films fueron producidos por la controvertida Cannon Films, famosa por su cine de acción a bajo presupuesto. ¿Y qué nos ofrecieron? Fantasías violentas donde el protagonista es siempre el solitario que rompe las reglas y, por supuesto, no hay lugar para efectos especiales o diálogos profundos; solo puñetazos y un reguero de cuerpos caídos.
Películas que definieron su carrera
Uno de sus mayores logros fue ‘McQuade, lobo solitario’, dirigida por Steve Carver en 1983. Aquí Norris mostró su lado más western sin dejar atrás sus habilidades para el combate. La película culmina con un duelo épico contra David Carradine; ambos actores se negaron a usar dobles y pasaron cuatro días rodando esa escena tan intensa. Pero, ¿cómo termina? Con Norris haciendo estallar a su enemigo con una granada tras una brutal pelea que parecía no tener fin.
En 1984 llegó ‘Desaparecido en combate’, donde interpretó al coronel Braddock, quien vuelve clandestinamente a Vietnam para rescatar soldados cautivos. Esta película incluye uno de los momentos más celebrados: ¡Braddock emerge del agua disparando como si nada! Un homenaje personal a su hermano Wieland, fallecido en la guerra.
‘Código de silencio’, lanzada en 1985, tenía inicialmente otro destino pero acabó siendo un thriller policial sólido donde Norris brilló tras haber sido rechazado por varios actores antes que él. Y quién podría olvidar ‘Invasión U.S.A.’? Un despliegue anticomunista donde vemos a Chuck enfrentándose con rifles y balas mientras destroza terroristas sin ningún miramiento.
Finalmente, ‘Delta Force’, también de 1986, lo llevó junto al gran Lee Marvin a luchar contra secuestradores árabes en una trama repleta de explosiones y persecuciones ridículas. ¡Quién diría que esas películas darían forma al concepto del héroe moderno!

