En una jugada que ha sorprendido a muchos, la Enciclopedia Británica y el reconocido diccionario Merriam-Webster han decidido llevar a OpenAI a los tribunales. La razón no es otra que el uso indebido de alrededor de 100.000 artículos en línea para entrenar a ChatGPT, lo que ellos consideran una clara infracción de derechos de autor.
Esta denuncia, presentada en un tribunal de Manhattan, revela un trasfondo inquietante. Según los demandantes, la compañía liderada por Sam Altman no solo ha utilizado su contenido sin pedir permiso, sino que también genera respuestas que son copias directas o parciales de sus textos originales. ¿No les parece increíble? Y como si esto no fuera suficiente, se argumenta que OpenAI está infringiendo la Ley Lanham al crear información errónea, lo cual pone en jaque el acceso del público a fuentes confiables.
Dónde queda la ética en todo esto
Aquí entra otro tema candente: el impacto económico. Britannica sostiene que ChatGPT está “canibalizando” su tráfico web al ofrecer respuestas que compiten directamente con su contenido. Así, mientras nosotros buscamos información rápidamente, otros se ven perjudicados económicamente.
No obstante, desde OpenAI defienden su posición alegando que se basan en datos disponibles públicamente y se amparan bajo la doctrina del uso legítimo. Un portavoz de la empresa declaró: “Nuestros modelos impulsan la innovación”. Sin embargo, Reuters informa que Britannica había intentado negociar un acuerdo con OpenAI en noviembre de 2024 sin éxito. Ahora buscan compensación económica y una orden judicial para detener esta supuesta infracción.

