En Berlín, el 17 de marzo, el ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, ha dejado claro que levantar las sanciones al crudo ruso, ni siquiera temporalmente, no está en su agenda. En un momento en que la crisis en Oriente Próximo parece desbordarse tras la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán, Wadephul no ha dudado en señalar que Rusia se está beneficiando de esta situación caótica.
Durante una reunión con su homólogo griego, Giorgos Gerapetritis, el político alemán afirmó que Rusia es uno de los grandes ganadores del conflicto actual. Con el aumento del precio del petróleo y el gas, Moscú ve cómo sus arcas de guerra se llenan a pasos agigantados. «Rusia no deja lugar a dudas: quiere seguir adelante con su guerra contra Ucrania», subrayó Wadephul con firmeza.
Sanciones energéticas: una defensa necesaria
El ministro insistió en que tanto la Unión Europea como Alemania deben hacer todo lo posible para reforzar las sanciones energéticas, recortando así los ingresos rusos mediante nuevas medidas. «Flexibilizar las sanciones ahora sería un error monumental», advirtió. Y es que para Alemania, la situación en Ucrania debe seguir siendo la prioridad absoluta en términos de seguridad nacional.
Aunque algunos países están considerando comprar petróleo ruso que ya esté en alta mar para intentar mejorar el mercado mundial —una estrategia criticada por figuras como el canciller alemán Friedrich Merz—, Rusia ha respondido diciendo que levantar temporalmente estas restricciones podría ayudar a estabilizar el marcado energético afectado por la crisis.
A medida que avanza la ofensiva en Oriente Próximo y aumenta el riesgo en zonas clave como el estrecho de Ormuz—por donde transita casi un cuarto del comercio marítimo mundial—la inquietud crece entre los países involucrados. El tráfico marítimo se ha visto gravemente afectado y los ataques contra buques han aumentado notablemente.

