El gelat Punky, ese sabor que nos transportaba a los días soleados de nuestra infancia en Baleares, ha decidido dar un paso atrás y desaparecer del mercado. ¿La razón? La Menorquina ha tomado la dolorosa decisión por motivos económicos. Y, sinceramente, no podemos evitar sentir una punzada en el corazón al saberlo.
Una despedida que duele
Imagina a esos niños corriendo con su helado entre las manos, riendo sin preocupaciones. Pero ahora, según dicen desde la empresa, parece que “da vergüenza pedirlo”. ¿Vergüenza? Es triste pensar que un dulce recuerdo esté siendo borrado de nuestras vidas por cifras y balances. En lugar de disfrutar de nuestro querido gelat, nos encontramos ante otra muestra más del monocultivo turístico y la falta de cariño hacia nuestros productos locales.
Es hora de preguntarnos: ¿realmente queremos vivir en un lugar donde los recuerdos se tiran a la basura solo porque no son rentables? Este es el momento de valorar lo nuestro y luchar para mantener vivas esas tradiciones que nos definen. El Punky no es solo un helado; es parte de nuestra historia y cultura balear. No dejemos que se esfume así como así.
