La polémica está servida en el concurso para la gestión de las playas de Palma. Un aspirante que aspira a hacerse con este jugoso negocio ha dejado un rastro de impagos en otros municipios, como Calvià y Son Servera. ¿Es esto lo que queremos para nuestras costas? Cuando uno se presenta como candidato, lo mínimo sería que tuviera sus cuentas al día, ¿no crees?
Un legado cuestionable
No podemos permitir que el futuro de nuestras playas caiga en manos de quienes no tienen un historial limpio. La comunidad merece más, y es hora de levantar la voz ante situaciones así. Con todo lo que hemos vivido, ¿vamos a dejar que nos engañen una vez más? En este caso, parece claro que hay muchas preguntas sin respuesta y pocos responsables dispuestos a asumir su parte del trabajo. La transparencia debe ser la norma, no la excepción.

