En Palma, la situación de los proyectos de construcción se ha vuelto un auténtico embrollo. La mayoría están atrapados en Recursos Hídricos por culpa de esos chalets que han decidido instalarse en zonas inundables. ¡Qué ironía! Mientras buscamos soluciones habitacionales, vemos cómo se priorizan construcciones que ponen en riesgo a todos. ¿Realmente es esto lo que necesitamos?
¿Y las alternativas para los residentes?
Cort, la administración local, ha admitido sin tapujos que no tiene alternativas para ofrecer a quienes habitaban la antigua prisión. Esto es preocupante, porque al final del día, son más de 200 personas las que podrían quedarse sin hogar si se ejecuta el desalojo. Aún me pregunto: ¿dónde está el sentido común?
No podemos quedarnos callados ante esta realidad. Los colectivos sociales están alzando la voz y es nuestra responsabilidad escucharles. No podemos seguir tirando a la basura nuestras oportunidades de construir una ciudad más justa y equitativa.

