En un giro inesperado de los acontecimientos, Damm ha decidido trasladar la producción del famoso Laccao a Catalunya tras el cierre de la planta de Agama. La noticia ha caído como un jarro de agua fría entre los trabajadores y consumidores locales. Se sienten traicionados, como si alguien hubiera decidido tirar a la basura años de esfuerzo y dedicación por mantener un producto 100% catalán.
La indignación crece
Con esta decisión, muchos se preguntan: ¿realmente es necesario sacrificar lo local en favor de beneficios económicos? Algunos no pueden evitar expresar su rabia: «La única obsesión de Damm era llevarse el Laccao lejos, sin pensar en nosotros». El Govern, sintiendo la presión popular, ha anunciado que reclamará más de un millón de euros a la empresa por este cierre tan doloroso para nuestra comunidad.
A medida que avanza esta historia, surgen más voces en contra. Desde las redes sociales hasta las calles, se escucha un grito colectivo pidiendo justicia y protección para lo nuestro. En tiempos donde el monocultivo turístico parece ser la norma, tenemos que defender nuestros productos y nuestra identidad cultural con uñas y dientes.

