La madrugada del pasado viernes, los vecinos de Santa Catalina no podían creer lo que estaba pasando. Eran las cuatro de la mañana y el sonido de un botellón les estaba robando el sueño. La música resonaba como si no hubiera un mañana, y claro, nadie podía soportarlo más. Fue entonces cuando decidieron llamar a la Policía Local de Palma, pidiendo ayuda a gritos.
Un despertar inesperado
Los agentes llegaron al lugar listos para poner fin a esa fiesta improvisada. Pero, ¿sorpresa? No había ni rastro del botellón; solo una música estruendosa que retumbaba en cada rincón de la calle. Al acercarse, se encontraron con un coche mal aparcado, parado en un vado, y dentro… ¡un hombre de unos cuarenta años durmiendo plácidamente sobre el volante! Roncando como si contara ovejas mientras su altavoz sonaba como si fuera una discoteca ambulante.
Los policías no tuvieron más remedio que golpear las ventanillas varias veces hasta que este ‘Bella Durmiente’ se despertó sobresaltado. Seguro pensaron todos: “Este está borracho”. Sin embargo, tras hacerle la prueba de alcoholemia quedó claro que su nivel era 0,0. Un alivio para él pero también una lección: “Está bien no conducir si no estás en forma, pero si decides dormir en el coche, hazlo en silencio”, le dijeron los agentes con firmeza.

