La situación en el Newcastle United es preocupante. Después de una nueva derrota, esta vez ante el Everton (2-3), las alarmas han sonado más fuerte que nunca en St. James Park. Este equipo, que se suponía debía competir al más alto nivel, parece estar lejos de dar señales de grandeza justo antes de su crucial partido contra el FC Barcelona en los octavos de final de la Champions League.
Frustración y exigencia
Eddie Howe, el entrenador del Newcastle, no ha podido ocultar su frustración. “Fue un partido complicado para nosotros”, reconoció tras perder puntos vitales en casa. “Nos esforzamos mucho para empatar dos veces y luego, sin razón aparente, encajamos un gol inmediatamente después de habernos puesto por delante”. Y así es como se siente la afición: decepcionada y preocupada por un equipo que necesita demostrar que puede ser competitivo.
Jacob Murphy también expresó su malestar. El extremo habló claro: “Este tropiezo duele más porque logramos recuperarnos en dos ocasiones”. Pero admitió que conceder goles “descuidos” es algo que no pueden permitirse si quieren seguir adelante en la competición. “Sabemos dónde hemos fallado y tenemos que corregirlo”, añadió, dejando claro que no hay lugar para excusas.
A medida que se aproxima el próximo encuentro europeo del 10 de marzo contra el Barça, la presión aumenta. Antes de ese enfrentamiento decisivo, tendrán dos duros exámenes: enfrentarán al Manchester United y al Manchester City en la FA Cup. Sin duda, unas semanas críticas donde cada error puede costar caro.
Así las cosas, los seguidores del Newcastle esperan ver a su equipo resurgir y demostrar que puede brillar nuevamente. La afición necesita creer desde el primer minuto porque lo cierto es que Europa aprieta y la Premier League ya ha demostrado ser implacable.

