Imagina la angustia de perder a una mascota, esa sensación de vacío que se siente en casa. Así vivió una familia en Las Vegas cuando su querido tucán, Sam, desapareció sin dejar rastro. Desde noviembre de 2025, comenzaron una búsqueda incansable: carteles por doquier y esperanzas que con el tiempo se desvanecían.
Pero el destino tenía otros planes. El pasado 25 de febrero, después de cuatro largos meses, el ave regresó a casa por pura casualidad. Sam entró en el garaje de una vivienda y allí lo reconocieron al instante. Sin dudarlo, la familia llamó a los expertos del centro Southwest Exotic Avian Rescue, quienes habían estado buscando al tucán desde su desaparición.
Un guerrero con historias que contar
A pesar de haber sobrevivido a las duras condiciones del desierto de Las Vegas, Sam llegó algo magullado. Como comentó Skye Marsh, del centro de rescate: “Tiene el pico un poco magullado y le faltan algunas plumas. Se nota que ha tenido algunos encontronazos”. Pero lo más importante es que estaba sano, algo sorprendente tras tanto tiempo perdido.
La realidad es que estos pájaros son muy delicados y requieren cuidados específicos. “Aquí no tenemos el ambiente húmedo que ellos necesitan”, añadió Skye, advirtiendo sobre los peligros incluso del agua del grifo para su salud. Ahora Sam está en cuarentena mientras se realizan pruebas veterinarias para asegurarse de que esté bien.
El objetivo ahora es claro: encontrarle un hogar donde pueda prosperar y recibir todo lo necesario para vivir felizmente. “Tenemos que unirnos para ponerlo a salvo”, concluyó Skye con firmeza. Y así, esta pequeña historia nos recuerda la importancia de cuidar a nuestras mascotas como parte fundamental de nuestra familia.

