En el tranquilo vecindario de Portocolom, la noticia del hallazgo de dos cuerpos sin vida ha dejado a todos boquiabiertos. La mujer, de 80 años, y su hijo de 54, llevaban alrededor de dos años viviendo en esa casa que ahora se siente tan vacía. La propietaria del inmueble no podía ocultar su sorpresa al contar que el miércoles último todavía conversaban sobre la pensión en caso de que uno de ellos falleciera. Era un diálogo cotidiano, pero ahora parece un cruel presagio.
«Estaba delicada de salud y apenas salía», comenta con tristeza la dueña del hogar. Conocía a la octogenaria que había pasado sus últimos días sin salir mucho; «No podía caminar», añade, como si intentara darle sentido a lo incomprensible. A esta historia se suma Xisca, otra vecina que recuerda al hijo obsesionado con su coche gris. «Siempre daba vueltas alrededor del Peugeot 308», dice, sin poder entender lo extraño que resultó todo esto.
Un misterio difícil de desentrañar
La situación dio un giro inesperado cuando los agentes de la Guardia Civil llegaron a la calle Grívia para investigar lo ocurrido. El asombro reinaba entre los vecinos; nadie esperaba semejante desenlace. Mientras tanto, la Benemérita se ha puesto manos a la obra para recopilar información sobre el estado de salud y rutina diaria de ambos.
Aunque hasta ahora no hay señales que sugieran que alguien más haya estado involucrado en sus muertes, las incógnitas persisten.
Poco a poco se van conociendo detalles: fuentes cercanas indican que la mujer había tenido problemas para moverse en los últimos meses y su hijo era quien cuidaba de ella. Esto coincide con lo dicho por quienes les conocían; eran personas tranquilas y reservadas.
Ahora solo queda esperar las conclusiones finales mientras todos en Cas Corso sienten el impacto emocional. Recordemos siempre: si tú o alguien cercano necesita ayuda, existen recursos disponibles como el teléfono 024 para apoyo emocional gratuito las 24 horas del día.

