Las Palmas se encuentra en un momento complicado, una racha de siete partidos sin conocer la victoria que pesa como una losa. Mientras tanto, el ambiente no es el más favorable y las críticas comienzan a aflorar. Cada jornada, Luis García se enfrenta al reto de mantener su credibilidad intacta, especialmente con la presión de ciertos sectores de la prensa y aficionados pidiendo su destitución si no logra llevarse los tres puntos en León.
El apoyo del vestuario es clave
En estos momentos difíciles es cuando se pone a prueba la fortaleza del grupo, y parece que los jugadores están más unidos que nunca en torno a su técnico. Viti, uno de los laterales asturianos del equipo, no ha dudado en expresar su apoyo: ‘Es un entrenador increíble y no lo digo yo solo, muchos compañeros lo piensan. Tiene a todos enchufados, incluso aquellos que no juegan’. En estas declaraciones se refleja cómo cada jugador que pasa por sala de prensa respalda al entrenador.
Sin embargo, el fútbol es despiadado; su memoria es corta y solo entiende de resultados. La falta de victorias está empezando a afectar la confianza del vestuario: ‘Sin resultados no estás igual de confiado y eso puede hacer que te precipites’, reconoce Viti mientras reflexiona sobre la situación interna del equipo.
Afrontan el próximo encuentro contra León con una única idea en mente: sumar de tres. La urgencia es palpable; quieren colocarse entre los favoritos para ascender. Además, tendrán que enfrentarse a un rival recién cambiado de entrenador. El nuevo técnico tendrá un estilo diferente al anterior y eso siempre trae consigo una dosis extra de intensidad por parte de los jugadores deseosos de agradar.
Así que Las Palmas llega a León con determinación y autocrítica como bandera: ‘Nosotros hacemos autocrítica dentro del vestuario porque sabemos que eso es lo único que nos ayudará a mejorar nuestros resultados.’

